martes, 17 de agosto de 2010

APARECIDOS 4 CADÁVERES EN EL CAMINO DEL CEMENTERIO DE CUENCA


En esta mañana del día 10 de agosto de 1936 han amanecido 4 cadáveres con heridas cerebrales en el camino del Cementerio de esta ciudad. Personado el Sr. Juez Municipal ha podido averiguar que se trata de los cadáveres de los sacerdotes siguientes: Victoriano Pérez Muñoz, de 62 años, Dignidad de Arcipreste de Cuenca, D. Manuel Laplana Torres, de 40 años, Beneficiado de la Catedral y Familiar del Sr. Obispo, P. Javier Gorostettatzu Juranena, de 65 años, Sacerdote Redentorista del Convento de San Felipe, H. Victoriano Calvo Lozano, de 39 años, Religioso Redentorista, sacristán del Convento de San Felipe. Todos ellos se encontraban alojados en el Seminario Conciliar de Cuenca (Cf. Causa General de Cuenca, Pieza principal de Cuenca ciudad: AHN. Leg. 1062. Exp. 10, p. 136; Causa General de Cuenca, Pieza de Persecución Religiosa: AHN. Leg. 675. Exp. 9, p. 19). Los cadáveres del P. Gorosterratzu y del H. Victoriano han aparecido atadas las manos de uno con otro.

La noche del día 9 de agosto, noche de S. Lorenzo con la popular lluvia de estrellas, se estaba viviendo en el Seminario con gran ansiedad. La noche anterior habían sacado los milicianos al P. Pozo y a D. Crisóstomo. El P. Gorosterratzu estaba convencido que él caería esta noche. A las 2 de la madrugada se abrieron las puertas del Seminario y bajaron por las calles 4 personas. Sor Escolástica, una monja Benedictina refugiada en el Asilo de las Hermanitas, vecino al Seminario, pudo ver como sacaban a su tío, el P. Javier Gorosterratzu junto con otros, con las manos atadas atrás, camino del martirio. La H. Luisa nos ha manifestado que ha visto salir al P. Gorosterratzu escoltado en compañía del H. Victoriano. Que entre los milicianos iba el que había asesinado al Sr. Obispo, Elías Moya, que iba arreando a los sacerdotes, haciendolos adelantar mediante empujones. Sor Escolástica nos dice: “[Al P. Gorosterratzu] le vi precisamente cuando le sacaban, porque aquella noche estábamos de vela y una Hermanita de los Desamparados nos dijo, nos avisó, que lo sacaban, y entonces yo misma le vi a mi tío durante un poco de espacio y le vi - juntamente con Sor Nieves- que debía llevar las manos atadas porque se le veía que por lo menos las llevaba puestas para atrás”. (Declaración jurada de S. Escolástica al Tribunal instructor de la Causa de martirio de J. J. Gorosterratzu y 5 compañeros).





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